Hay la necesidad de que estemos preparados para enfrentar un movimiento sismico de las mismas o quizá de mayor grado de destrucción como lo acontecido en Chile el pasado mes de marzo, o tal vez como el terremoto del 15 de agosto del 2007 o del 23 de junio del 2001.
Al parecer estamos tomando conciencia de la importancia de la organización y funcionamiento de los comités de Defensa Civil desde todo nivel; asimismo el fortalecimiento de las juntas vecinales, barriales, etc, para adoptar medidas de preparación y respuesta a las emergencias y desastres.
El Centro de Estudios y Prevención de Desastres - Predes, ha formulado una serie de recomendaciones orientadas a las familia, desde donde debe partir la organización y preparación a través de un Plan Familiar de Emergencia.
Entre el contenido de este plan, está las recomendaciones de qué se tiene alistar como parte de un maletín básico para casos de desastres ante sismos el cual puede aporyarnos a sobrevivir por lo menos dos días, hasta que llegue la ayuda o la logremos encontrar.
Equipo básico
Consideremos que por lo menos requerimos elementos y alimento para dos días.
1. Una muda de ropa por cada miembro de la familia.
2. Botiquín básico de emergencia (Considerar medicinas específicas si hay un miembro de la familia bajo tratamiento especial o enfermedad crónica).
3. Linterna y juego de pilas de repuesto.
4. Navaja multiusos.
5. Radio portátil, con baterías de repuesto.
6. Líquido o desinfectante (los que solo se frota en las manos y no necesita agua).
7. Velas.
8. Fósforos.
9. Bolsas de plástico grandes (las negras de basura sirven).
10. Alimentos enlatados que se habrán con argolla.
11. Galletas de soda.
12. Agua.
13. Pastillas para desinfectar el agua.
14. Menaje básico (platos, tazas, cubiertos).
15. Toallas higiénicas (En caso de damas adultas).
16. Copia de Juego de documentos personales de los miembros de la familia.
17. Mantas o cobertores, una por miembro de la familia.
18. Papel higiénico, papel toalla.
19. Dinero en efectivo.
Recomendaciones
1. Ir a dormir dejando calzado y ropa de abrigo a la mano.
2. Dejar de noche una luz encendida en casa que alumbre la salida, escalera, etc.
3. Al lado de la puerta debe estar el equipo básico de emergencia y un juego de llaves de la casa.
4. Si da el tiempo, hay que bajar la llave general de energía eléctrica.
5. Cada miembro de la Familia debe cumplir un rol en el momento del sismo, quien saca el equipo básico, quien abre la puerta, quien baja la llave, etc.
6. Tratar de salir a un lugar descampado observando no puedan caer vidrios, postes, paredes etc. (proteger la cabeza)
Fuente: Predes
22 jul 2010
Los comunicadores que ayudarán a salvar el mundo
“La generación que será testigo de sus efectos ya está viva, y tiene menos de 33 años. Ésta representa el 64% de la población actual, y sufrirá las consecuencias en los próximos 42 años (2008-2050)”, así de duros serán los estragos que ocasionarán los efectos del Cambio Climático, y en el cual esta inmersa toda la población mundial para hacer algo por reducir sus consecuencias.
Aquí los comunicadores (me incluyo) cumplimos un rol importante, primero el de estar informados correctamente y saber utilizar con oportunidad y tino las herramientas comunicacionales que pueden contribuir a que la población sea conciente que si no comienza a hacer algo al respecto, quizá su reacción más adelante sea en vano.
Creo necesario seguir citando los datos que ha considerado la Secretaria General de la Comunidad Andina en su informe denominado El Cambio Climático no tiene fronteras, publicado en mayo del presente año, donde en parte de su documento de 37 páginas, enfatiza datos que debe preocuparnos para hacer algo al respecto: “Al 2025, el daño económico en los países de la Comunidad Andina significaría una pérdida aproximada de 30.000 millones de dólares anuales, equivalentes al 4.5% de su PBI, pudiendo comprometer el potencial de desarrollo de todos los países de la subregión”.
Asimismo, aclara: “Los verdaderos culpables del Cambio Climático son nuestros hábitos más cotidianos y las políticas sin visión de futuro, regidas primordialmente por intereses económicos. Desde los orígenes de la humanidad hasta mediados del siglo XX la población de la Tierra alcanzó 2.5 mil millones de habitantes. Pero durante los últimos 50 años, la población mundial se ha incrementado a 6.5 mil millones que presionan por obtener niveles de vida y de consumo similar a los que disfrutan los países desarrollados (…) la presión demográfica será mucho mayor, ya que se proyecta para el año 2050 una población mundial de 8.9 mil millones de habitantes”.
Si le damos una chequeada a los medios impresos, los canales de televisión de señal abierta y a las emisoras radiales, nos daremos cuenta que al tema que otros países le dan importancia, nosotros lo dejamos de lado, prefiriendo abordar noticias o programas que den más rating o rédito económico.
Pero podemos colegir que tratar a medias estas informaciones no es enteramente nuestra culpa. Lo que sucede es que los canales de interrelación entre los comunicadores y los generadores de las investigaciones vinculados al Cambio Climático, prevención de desastres o sobre el calentamiento global, es muy débil. Adicional a esta barrera comunicacional, se evidencia la frágil preparación del comunicador para afrontar el tema, viéndose en mucho de los casos, que cuando llega la información a sus manos, solo atinan a publicarla (si lo ve noticiosa), sin ni siquiera hacerle una comparación o relación con su entorno local. No olvidemos que una buena información periodística es aquella que tiene un seguimiento y desenlace final. La noticia no termina mientras no se haya llegado a forma opinión pública que reaccione frente a lo informado.
De ahí parte la necesidad urgente de que en cada escuela de comunicación social, ya sea de universidades nacionales o privadas, se comience a formar a comunicadores especializados en la gestión del riesgo de desastres, donde está inmerso el Calentamiento Global y todo lo que se devienen de ellos.
Que se formen profesionales que primero sean concientes del problema que vive el mundo entero y cuáles serán sus repercusiones a corto y mediano plazo; y que luego a través de múltiples herramientas de comunicación sepan como hacer que la población reconozca, entienda y valore que el entorno natural donde vivimos es lo único que tenemos, y que sino hacemos algo por salvarlo, sucumbiremos junto a él.Tengo entendido que en otros países como Colombia y el Brasil, por solo citar América Latina, se ha tomado la decisión de fomentar esta especialización. Esperemos que en nuestro país suceda lo mismo, porque la CAN en este mismo informe hace mención de la acelerada deglaciación de nuestros Andes: “Durante los últimos 30-35 años, el área total de glaciares de los Andes Peruanos se redujo en 22%, y el área de glaciares menores hasta un 80%, provocando disminuciones del 12% en la disponibilidad de agua dulce en la zona costera, donde se ubica el 60% de la población”. No esperemos que estas cifras vayan en aumento. Que el periodismo y los dueños de los medios de comunicación comiencen o retomen su verdadera función para con la población, porque cuando sea demasiado tarde… ya no habrá mucho que hacer.
Por Héctor Chambi Holguín
Aquí los comunicadores (me incluyo) cumplimos un rol importante, primero el de estar informados correctamente y saber utilizar con oportunidad y tino las herramientas comunicacionales que pueden contribuir a que la población sea conciente que si no comienza a hacer algo al respecto, quizá su reacción más adelante sea en vano.
Creo necesario seguir citando los datos que ha considerado la Secretaria General de la Comunidad Andina en su informe denominado El Cambio Climático no tiene fronteras, publicado en mayo del presente año, donde en parte de su documento de 37 páginas, enfatiza datos que debe preocuparnos para hacer algo al respecto: “Al 2025, el daño económico en los países de la Comunidad Andina significaría una pérdida aproximada de 30.000 millones de dólares anuales, equivalentes al 4.5% de su PBI, pudiendo comprometer el potencial de desarrollo de todos los países de la subregión”.
Asimismo, aclara: “Los verdaderos culpables del Cambio Climático son nuestros hábitos más cotidianos y las políticas sin visión de futuro, regidas primordialmente por intereses económicos. Desde los orígenes de la humanidad hasta mediados del siglo XX la población de la Tierra alcanzó 2.5 mil millones de habitantes. Pero durante los últimos 50 años, la población mundial se ha incrementado a 6.5 mil millones que presionan por obtener niveles de vida y de consumo similar a los que disfrutan los países desarrollados (…) la presión demográfica será mucho mayor, ya que se proyecta para el año 2050 una población mundial de 8.9 mil millones de habitantes”.
Si le damos una chequeada a los medios impresos, los canales de televisión de señal abierta y a las emisoras radiales, nos daremos cuenta que al tema que otros países le dan importancia, nosotros lo dejamos de lado, prefiriendo abordar noticias o programas que den más rating o rédito económico.
Pero podemos colegir que tratar a medias estas informaciones no es enteramente nuestra culpa. Lo que sucede es que los canales de interrelación entre los comunicadores y los generadores de las investigaciones vinculados al Cambio Climático, prevención de desastres o sobre el calentamiento global, es muy débil. Adicional a esta barrera comunicacional, se evidencia la frágil preparación del comunicador para afrontar el tema, viéndose en mucho de los casos, que cuando llega la información a sus manos, solo atinan a publicarla (si lo ve noticiosa), sin ni siquiera hacerle una comparación o relación con su entorno local. No olvidemos que una buena información periodística es aquella que tiene un seguimiento y desenlace final. La noticia no termina mientras no se haya llegado a forma opinión pública que reaccione frente a lo informado.
De ahí parte la necesidad urgente de que en cada escuela de comunicación social, ya sea de universidades nacionales o privadas, se comience a formar a comunicadores especializados en la gestión del riesgo de desastres, donde está inmerso el Calentamiento Global y todo lo que se devienen de ellos.
Que se formen profesionales que primero sean concientes del problema que vive el mundo entero y cuáles serán sus repercusiones a corto y mediano plazo; y que luego a través de múltiples herramientas de comunicación sepan como hacer que la población reconozca, entienda y valore que el entorno natural donde vivimos es lo único que tenemos, y que sino hacemos algo por salvarlo, sucumbiremos junto a él.Tengo entendido que en otros países como Colombia y el Brasil, por solo citar América Latina, se ha tomado la decisión de fomentar esta especialización. Esperemos que en nuestro país suceda lo mismo, porque la CAN en este mismo informe hace mención de la acelerada deglaciación de nuestros Andes: “Durante los últimos 30-35 años, el área total de glaciares de los Andes Peruanos se redujo en 22%, y el área de glaciares menores hasta un 80%, provocando disminuciones del 12% en la disponibilidad de agua dulce en la zona costera, donde se ubica el 60% de la población”. No esperemos que estas cifras vayan en aumento. Que el periodismo y los dueños de los medios de comunicación comiencen o retomen su verdadera función para con la población, porque cuando sea demasiado tarde… ya no habrá mucho que hacer.
Por Héctor Chambi Holguín
¿Periodistas integrales?
En estos últimos tiempos, hablar a secas: “soy un periodista… o un comunicador social”, sinceramente requiere de mucha meditación, por decirlo así. Digo, en estos últimos tiempos, y quiero referirme a los periodistas/comunicadores que dedican un espacio de su apretada agenda a la cobertura de temas sociales y básicamente a la prevención de los desastres, debido que las tendencias que en la actualidad se manejan, se orientan a formar profesionales integrales (que no es lo mismo que un sabelotodo).
En el seminario, Retos del Periodismo y la Comunicación para el Desarrollo en la Gestión del Riesgo de Desastres, desarrollado en Bogotá, Colombia en agosto del 2008, y el cual estuvo organizado por la Comunidad Andina, se abordó este tema, pero desde otras aristas, señalándose entre alguno de los aportes, que la comunicación debe tener un enfoque transversal hacia muchas disciplinas, y para esto se exige una mayor preparación y vinculación con los temas sociales.
Se decía por ejemplo que todavía existe fallas estructurales en muchos de los periodistas/comunicadores quienes tienen una débil formación humanística, y muy poco conocimiento de la política y la sociología, los que están estrechamente vinculados al cambio social.
Quiero citar parte de la entrevista que le hiciera a Ana María Millares, experta en periodismo cívico de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia, quien hace referencia a las llamadas fallas estructurales: “hoy los periodistas no están entendiendo el mundo que les están contando al ciudadano (…) me parece que estamos fallando en estos fundamentos socio humanísticos (…) las nuevas generaciones de periodistas no están asumiendo el periodismo como una causa, están pensándolo como un asunto de empleo o burocracia, y en ese sentido hemos perdido enormemente los valores iniciales del periodismo”.
Para Juan Gargurevich Regal, profesor de periodismo de la Universidad Católica y la San Marcos, un buen periodista debe tener una sensibilidad social y una preparación técnica adecuada: “el periodismo responsable necesita estar entrenado para advertir, avisar o decir a las personas que deben estar preparadas para asistir a futuros eventos que no sabemos cómo terminarán (…) un buen periodista debe ser un grato encuentro entre la excelencia periodística y la sensibilidad social. Entonces un periodista que tenga todas las armas o herramientas para hacer periodismo, y que tenga a su vez gran sensibilidad social, es el profesional que nosotros podemos pedir. Me refiero a quienes siempre están interesados en la población, en lo que pasa”.
Al seminario al que hago mención líneas arriba, asistieron periodistas-comunicadores de los países de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, quienes de algún modo tienen que ver o tratan en lo posible de hacer el abordaje de los temas de la prevención de los desastres, que dicho sea de paso en los últimos meses ha ido incrementando el interés de informar para prevenir o mitigar los posibles daños que podría ocasionar un evento natural ante el grado de exposición o vulnerabilidad de las poblaciones frente a estos peligros.
Entonces lo que se necesita es que nosotros los periodistas-comunicadores comencemos a tomar conciencia del rol que nos toca asumir frente a la sociedad, para que a través del mensaje que les demos, se pueda en lo posible contribuir a reducir los riesgos de desastres.
Pero el tema no sólo queda ahí, en informar, sino que va mucho más allá, en que nos fortalezcamos profesionalmente, porque el gran reto que tenemos, es el de estar a la vanguardia de los cambios o las tendencias del tratamiento informativo abocado al cambio social.
Valgan verdades, sino comenzamos a mimetizarnos y hacer un periodismo integral, no servirá de mucho el llamarnos periodistas o comunicadores sociales.
Por Héctor Chambi Holguín
En el seminario, Retos del Periodismo y la Comunicación para el Desarrollo en la Gestión del Riesgo de Desastres, desarrollado en Bogotá, Colombia en agosto del 2008, y el cual estuvo organizado por la Comunidad Andina, se abordó este tema, pero desde otras aristas, señalándose entre alguno de los aportes, que la comunicación debe tener un enfoque transversal hacia muchas disciplinas, y para esto se exige una mayor preparación y vinculación con los temas sociales.
Se decía por ejemplo que todavía existe fallas estructurales en muchos de los periodistas/comunicadores quienes tienen una débil formación humanística, y muy poco conocimiento de la política y la sociología, los que están estrechamente vinculados al cambio social.
Quiero citar parte de la entrevista que le hiciera a Ana María Millares, experta en periodismo cívico de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia, quien hace referencia a las llamadas fallas estructurales: “hoy los periodistas no están entendiendo el mundo que les están contando al ciudadano (…) me parece que estamos fallando en estos fundamentos socio humanísticos (…) las nuevas generaciones de periodistas no están asumiendo el periodismo como una causa, están pensándolo como un asunto de empleo o burocracia, y en ese sentido hemos perdido enormemente los valores iniciales del periodismo”.
Para Juan Gargurevich Regal, profesor de periodismo de la Universidad Católica y la San Marcos, un buen periodista debe tener una sensibilidad social y una preparación técnica adecuada: “el periodismo responsable necesita estar entrenado para advertir, avisar o decir a las personas que deben estar preparadas para asistir a futuros eventos que no sabemos cómo terminarán (…) un buen periodista debe ser un grato encuentro entre la excelencia periodística y la sensibilidad social. Entonces un periodista que tenga todas las armas o herramientas para hacer periodismo, y que tenga a su vez gran sensibilidad social, es el profesional que nosotros podemos pedir. Me refiero a quienes siempre están interesados en la población, en lo que pasa”.
Al seminario al que hago mención líneas arriba, asistieron periodistas-comunicadores de los países de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, quienes de algún modo tienen que ver o tratan en lo posible de hacer el abordaje de los temas de la prevención de los desastres, que dicho sea de paso en los últimos meses ha ido incrementando el interés de informar para prevenir o mitigar los posibles daños que podría ocasionar un evento natural ante el grado de exposición o vulnerabilidad de las poblaciones frente a estos peligros.
Entonces lo que se necesita es que nosotros los periodistas-comunicadores comencemos a tomar conciencia del rol que nos toca asumir frente a la sociedad, para que a través del mensaje que les demos, se pueda en lo posible contribuir a reducir los riesgos de desastres.
Pero el tema no sólo queda ahí, en informar, sino que va mucho más allá, en que nos fortalezcamos profesionalmente, porque el gran reto que tenemos, es el de estar a la vanguardia de los cambios o las tendencias del tratamiento informativo abocado al cambio social.
Valgan verdades, sino comenzamos a mimetizarnos y hacer un periodismo integral, no servirá de mucho el llamarnos periodistas o comunicadores sociales.
Por Héctor Chambi Holguín
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